miércoles, 3 de diciembre de 2008

Laberintos y puertas sobre el lienzo

Cúpulas, toros y caballos son elementos recurrentes en la exposición de Juan Carlos Calderón.

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El artista Juan Carlos Calderón expone Los símbolos de laberintos y puertas, una continuación de su exposición anterior, En busca de los símbolos. La serie de 19 cuadros será abierta al público el viernes 7, a las seis de la tarde, en Cantón Exposición, 4º Norte.“Este personaje, al que llamo el cazador de signos, comienza su búsqueda. Al llegar a la ciudad es donde empieza Los símbolos de laberintos y puertas, pues hay momentos en la vida en los que uno no sabe si está ante una puerta o un laberinto”, explica el autor.Entre los símbolos recurrentes de Calderón hay cúpulas, caballos de rostros tatuados, toros que embisten. Esto, según el artista, es porque los cuadros empiezan a hablar a su vez de estos símbolos urbanos. “De alguna manera el toro es un símbolo muy fuerte; las iglesias reflejan nuestra Guatemala y hacen que la ciudad se parezca más a los pueblos o que éstos se parezcan más a la capital”, comenta Calderón. Entre diálogos personalesOtra de las características de la obra del guatemalteco es la presencia de símbolos personales que el artista va reconociendo. “Esta muestra nace en un laberinto que yo vivía. Era uno en donde me había metido a propósito y no podía salir. Durante mucho tiempo lo estuve evaluando, y es ahí donde resuelvo retomar los paisajes para hacer la obra”, dice el artista acerca de uno de los motivos o intenciones que se puede dilucidar en su trabajo. Los cuadros hechos con acrílico sobre lienzo fueron pintados entre 2007 y 2008 y estarán a la venta. El pintor asegura que con cada cuadro tiene un diálogo personal. “Muchas veces uno hace un cuadro y no sabe la intención de éste. Llega la persona y le da otra interpretación. Cada cuadro posee una historia propia. Mi familia es de Oriente y esta gente tiene su propia forma de pensar. Una vez encontré una herradura, y creo que a partir de esa herradura empezó mi viaje en la pintura. Desde entonces, de cada pueblo que visito obtengo una herradura”, finaliza.

EN POCAS PALABRAS“NO ME PREGUNTE POR QUÉ PINTO TOROS. ES UN PERSONAJE QUE NACIÓ EN LAS CALLES DE LA CIUDAD DE MÉXICO (...). EL CABALLO, POR UNA EXPLICACIÓN: CUANDO COMPRÉ UNA ESCULTURA, EL CABALLO TENÍA LA BRIDA (EMBOCADURA) PUESTA. EL VENDEDOR ME DIJO, ESTE ES UN CABALLO DIRIGIDO, NO UNO DESBOCADO, Y ESO ME LLAMÓ LA ATENCIÓN”.